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Sin título

No te puedo dejar. Atrás va quedando lo poco que quedaba. Quedaba lo que no quería soltar de mis pensamientos, de mi alma gastada de tanto volver. Pensaba que nunca podría dejarlos ir. A la distancia, entre la niebla y el sonido del inmenso mar, pude sentir cómo volaban, uno a uno sin dejarme respirar. Esos recuerdos, imborrables, intensos y profundos recuerdos, que hoy me abandonan en cada suspiro. Sin avisar, sin mirar atrás. No te puedo dejar.

Una vuelta

Una vuelta y de nuevo hacia atrás. El infinito parece acercarse al final mientras la eterna espera del sueño parece recién comenzar. Una vuelta, otra más. Ayer el día acariciaba las paredes más internas de la vida y hoy, tan solo es hoy. El horizonte no encuentra su destino, bailando entre vientos y lloviznas parece enloquecer, mientras la furia del mar intenta calmar su ansiedad. Una vuelta y de nuevo hacia atrás. La vida te va llevando a algún lugar, empañando los recuerdos que no querés olvidar. A veces recordar es más placentero que olvidar lo que no fue bueno, la luna sonríe al leer estos versos mientras el cielo llora de tristeza. Una vuelta, otra más. Hoy tan solo es hoy, sin recordar y sin pensar, mientras el eterno resplandor de las sombras lejanas rodean las ventanas de las almas en pena. Una vuelta, otra más y siempre de nuevo hacia atrás.

Ella, Evan.

Las palabras que rozan sus ojos, a cada segundo se vuelcan en un espacio íntimo e inestable, azulado y rosado. Un lugar donde su mirada color mar, escribe con las pupilas, los verdaderos sentimientos que reflejan nuestras almas, caminando lentamente hacia el final. Excelente y maravillosa, como siempre, brillante Evan, allá a lo lejos va, siempre tan cerca.

A mi hijo

Bailan las palabras al ritmo de las nubes corriendo en medio de tu gran cielo azul claro.Universo de flores y soles, de estrellas felices y caracoles con perdices.Brilla tu mirada al ritmo de la luz de la luna, media, entera, llena y al revés, sonriente y sin sonrisa, tu luna es mi guía de amor.No imagino mañanas, ni atardeceres, noches ni días sin tu compañía fiel, sin tu belleza inocente y sin tu incontrolable energía.Saltan los colores del mundo al ritmo de las olas que nadan sobre la tierra, infinitamente incierta, calurosa e impredecible.La quietud de las paredes se sacude con el sonar de tu corazón que late suave pero fuerte, firme pero movedizo y al revés.Inconfundible sentimiento de amor, inexplicable, inevitable, sorprendentemente grande.Grande como vos, grande como yo al mirarte.Bailan las palabras con el viento de tus suspiros, baila mi vida con tu despertar.Universo de canciones y cuentos, de pelotas y autos.Brillás cada segundo más, brillan mi alma y mi mente con solo mira...

Lágrimas de frío

Apenas asoma la suavidad de la noche sobre el mar, una tibia luz se divisa allá en el horizonte. Si por ella fuera lo iría a buscar en el medio de tanta inmensidad, y así la espera ya no sería su castigo. Y la noche sería eternamente noche. Oscura, brillante, atemorizante. El mar lanza cantos con cada ola, la brisa intensa calma el sonido de las gaviotas ya cansadas de andar. Si a él se le hubiese ocurrido tan sólo esperarla sin buscar, la intriga no lo hubiera abrumado y el sol nunca lo hubiera abandonado. Apenas pueden ver un faro a lo lejos, sobre el mar, a miles de kilómetros de distancia están. Ellos entre sí y ellos del mar. El frío busca interponerse en sus pensamientos y alejarla de ese sufrimiento que no la deja abandonar ese angustiante dolor. No hay nada que la aleje, nada que la haga olvidar. Lágrimas de frío sobre el mar. Una y otra vez, una vez más. Cada día y cada noche ella espera que el infinito mar la lleve hasta allá. Allá donde su amor quedó, allá cerca del cielo, a...

Dejos de dolor

Silencio abrumador que nace desde la lejanía de las ventanas del cielo. Cada palabra que surge es un pequeño viento asustado que intenta salir desde el alma naturalmente entusiasmada. Una gota de agua está cayendo de tu boca, llena de sangre, inmersa en dolor. Cada minuto es eterno en silencio. Soledad que entierra recuerdos. Recuerdos imposibles de olvidar, que arrastran lágrimas de una infancia inmaculada. Una caja sobre tu falda, un lápiz quebrado sobre las hojas mojadas. Las palabras ya no llegan, no enloquecen, no engañan. El respeto abandonado en el día pasado, las copas vacías de años destrozados. Perdés cada vez. Perdés otra vez. Violenta sed de venganza que llena tu calma, violencia que intenta atrapar la crueldad de su ser. La sangre derramada es mucha y es nada. La piel en carne viva se siente en llamas. Imposible abrir los ojos y salir de este hueco, imposible encontrar la mirada perdida de noches pasadas. Irreconocible estás. Otro ya eres. No lo dejes más.

Sin certeza

Sin sentido me encontré caminando este camino. Sin certeza, sin seguro de vida. En un paso me quedé pensando si Dios se acordaba de mí o simplemente me había borrado de su mente. El sentido de mi vida es claro, concreto, precioso. Pero mi sentido es erróneo, el sentido que yo le doy a mi camino aún no lo puedo encontrar. Creí que las cosas eran tan simples como cuando las nombraba, como cuando las planeaba y añoraba. Sin sentido llegué ayer a la puerta de mi vida. Miré hacia adentro, asomé más y más mi cabeza, abrí mis ojos y nada había. Sin certeza, sin seguro de vida. El llanto y la risa son casi lo mismo cada día, no logro distinguir la alegría que le da sentido a mi vida. ¿Existe esa alegría? Claro amiga, existe, solo está escondida. Sale para que mis piernas sigan, pero a veces mi corazón ni se entera, mi mente se nubla, mis ojos se ahogan y todo se hunde. Sin certeza, sin seguro de vida.Ayer encontré entre mis silencios, las palabras olvidadas que necesitaba

Imagen común

Anula las ventanas de la ilusión, que cada día desespera entre la flaqueza de la sociedad. Insiste en permanecer entre nuestras miradas que sin dejar de sorprenderse, no hacen nada. Nada que pueda salvarla de lo común. No existe manera de rescatarla. Cada día avanza la demolición, invadiendo las almas de todos los cuerpos que deambulan por las calles de la ciudad. Cuerpos fríos, cálidos, amargados, destruidos y momificados, ante la imagen común. Me miró con esos ojos tristes que se cerraban de sueño, tan pequeñito y vulnerable ante la vida. Intentaba dormir pero el movimiento y las personas que lo rodeaban se lo impedían, parecía caerse constantemente. Ella lo cargaba como una mochila que cuelga pesada, cansada, sin ganas de nada, enojada y resentida. Las noches son heladas, la gente dispara palabras, llantos y risas, mientras que esa imagen sigue siendo la más común. Es la misma siempre. Todos nos angustiamos, pensamos en ayudarla, en la cantidad de cosas que haríamos si pudiéramos....

El príncipe encantado (Cuento)

Había una vez un castillo gigante, muy gigante que lleno de colores en su interior, aguardaba la llegada de un príncipe encantado. Mientras nadie tocaba a su puerta, el castillo se preparaba cada día para ese gran momento, adornaba sus habitaciones con mucha imaginación y muchísimo color. Tenía 1500 habitaciones y 458 baños. 15 patios de ilusiones y 10 jardines de mariposas. Tambien había 5 piletas que se escondían entre los miles de árboles y puentes colgantes. El puente mayor tenía lucecitas de galletitas y flores de caramelos, y cada mañana se llenaba de preciosos pajaritos que revoloteaban y cantaban sin parar a su alrededor. Los perros se vestían de traje y galera plateados todos los días y se sentaban en la enorme puerta, de hierro de dulce de leche, a esperar, mientras leían cuentos fantásticos y comían tortas de chocolate. Las hadas del castillo trabajaban en todo momento, perfumando las alfombras, preparando dulces y chupetines para la llegada del príncipe. Así pasaban los día...

Algo hay

Hay una silla en el medio de la casa. Gris oscura es la pared que alcanzo a ver, la ventana está cerrada, pero pareciera abrirse con el viento. La heladera a mi derecha, es marrón gastado, es vieja, es usada, es fea. Hay un sillón a mi izquierda, verde, como los mosaicos, verde como el marco de la puerta, como el pasto de afuera. El techo combina a la perfección con la heladera, viejo y gastado, viejo y usado. No puedo caminar, siento los pies pegados al piso, mis manos a mi cuerpo, mis dedos a mis manos, mi piel inamovible. Entro en pánico, trato de calmarme, imposible. Me desespero. No puedo. Quiero caminar, quiero gritar, ansío salir corriendo de acá, tengo que estar. Escucho tu voz que me llama desde más allá de la silla, la silla……chiquita, el respaldo está roto, el asiento humildemente reparado mil veces. El piso es un precipicio, no logro ver el fondo. Tu voz se desgarra con cada palabra que me grita, no llego, no me puedo mover. No termina nunca este pasillo que no me deja ver.

Temprana

Me tiemblan las piernas de una manera constante, como una locomotora a toda velocidad. Una mano se me congeló y la otra está a punto, prendo un cigarrillo y se me cae el encendedor sobre un charco de agua. Una tormenta atacó anoche la ciudad, los relámpagos entraban por la persiana cerrada completamente, los truenos me asustaban tanto que no podía dormir. Me levanté muy temprano hoy, dormí apenas 4 horas tan profundas que me desperté como si estuviera viviendo lo que estaba soñando. El cigarrillo se consumió sin que le diera una sola pitada, me quedé mirando la ventana del piso 7. Pasan 10 minutos, me prendo otro cigarrillo, comienzo a toser, mucho, más fuerte, tanto que me asusté y lo tiré, como si fuera una piedra con la que quisiera romper el vidrio de la ventana del piso 7. Camino de una punta a la otra, rápido para entrar en calor, al menos hasta que mis piernas dejen de temblar y corra la sangre por todo mi cuerpo. Necesito la respuesta ahora, no dentro de algunos minutos, ni hor...

Mi parto

Sentía en el alma la paz y la tranquilidad necesarias para comenzar ese día como siempre había soñado. En realidad no era como en mis sueños porque con el correr de los meses habíamos confirmado con las diferentes ecografías, que este amado bebé estaba muy cómodamente sentado adentro de mi panza, esperando que alguien se acercara hasta a su lugar y lo trajera al mundo, o, simplemente deseando quedarse para siempre allí dentro. Por ese motivo hacía ya un tiempo que sabíamos que nuestro hijo llegaría al mundo por cesárea. Mi marido estaba más nervioso que yo, notaba como sus dedos temblaban minuto a minuto, como su estómago le pedía que por favor no comiese nada porque no lo soportaría, se dejaba caer alguna lágrima de a ratos. Se notaba en su mirada, la felicidad eterna por aquel día tan esperado. A las 17hs fuimos al sanatorio, tal como nos había dicho el obstetra, Mario Sebastiani, los dos llenos de alegría y ansiedad, esperando que se hicieran las 19hs para por fin conocer a este pr...

Sombra

La pesadez de tu sombra refleja en mi sueño la luz del silencio. Un escondite pequeño se ve a lo lejos, acurrucado en lo más profundo de aquel viejo cajón. Las huellas perdidas del secreto olvidado, la línea trazada desde tu mirada, la taza pintada. La hoja, el libro, el cielo, veo, huelo, me congelo. Más allá del cajón puedo ver la rapidez con que las palabras se escapan, los besos hundidos en el agua, las manos heridas de rabia. En mi sueño ya no se refleja nada. Silencio. La pesadez de tu sombra, refleja eso, sólo tu sombra. Diseño by Fede Alfonso

Mi pequeño genio

Bautista se levanta todas las mañanas feliz. Tiene una sonrisa infinita y su energía colma de flores de colores el alma de nuestra casa. Apenas si intenta dar un paso y le tiemblan las piernitas, apenas si dice “mamá” y papá” sin saber lo que dice, o sí. Lo que seguramente sabe es que nos morimos de amor. Casi llegando a su primer añito ya hace más monerías que cualquiera, copia, imita, intenta hacer de mil maneras, las graciosísimas caras que mami y papi le muestran y le repiten con tal de verlo y oirlo reir a carcajadas. Le gusta mirar la luz, sabe dónde está y sabe cómo prenderla, sabe que si la toca se quema pero insiste en quemarse, evidentemente así se aprende. Igual no lo dejo por supuesto. Su cuarto es un mar, el soñado mar para todos, lleno de peces y cangrejos coloridos que no hacen ruido, con ballenas de las buenas que se divierten viéndolo crecer. Los delfines lo cuidan por las noches y Bautista sueña maravillas del mundo del mar. Se enamora de las palomas, sus ojitos se in...

No quiero más

No quiero verte ni mirarte, No quiero cruzarte, ni rozarte, no quiero que me mires, ni me veas, ni me observes, ni me espíes. No quiero saber que estás, ni dónde, ni cuándo, ni saber si llegás, ni oír tu voz, ni tus pasos detrás. No quiero más, ni saber que existís en mi mundo, ni escuchar tu nombre, ni leerlo o recordarlo, no quiero más de vos. No quiero tu presencia cerca de mí, ni tu alma rondando, no quiero tu perfume en mi aire, ni tu silencio abrumándome. No quiero que estés más acá, tan escondido adentro mío que no quiero encontrarte para que no te puedas ir ni dejarte partir.

Renovar

Renovar Te sacás el corazón, lo ponés en el piso. Apretás los dos pies sobre él, saltando muchas veces. Lo levantás y lo volvés a usar. Esto es para renovarlo de momentos tristes, de lágrimas perdidas, de tiempos pasados. Es para tenerlo nuevamente sano, no sé si se puede. Es cuestión de probarlo. Diseño by Fede Alfonso