¿Qué nos pasa cuando trabajamos en un lugar que no nos gusta, haciendo algo que no nos gusta, con jefes que no nos gustan? Podemos sostener, durante un tiempo relativamente corto, la idea de que nos vamos a acostumbrar, y nos convencemos de ello pensando en la seguridad de tener a fin de mes una suma de dinero que nos ayuda a (sobre) vivir, agradecemos tener empleo en esta época de crisis, en fin, muchos motivos que cada uno sabrá si son válidos o no. Lo cierto es que la vida, en general, nos lleva a una vorágine diaria en la que nos vamos metiendo, poquito a poco, y a la que nos vamos acomodando, adaptando y lo peor, acostumbrando. Entonces nuestros días se transforman en una rutina perfecta llena de actividades, de horarios que cumplir, de gente, de reuniones y así vamos atravesando nuestro camino, creyendo que con suerte pronto podremos trabajar en un lugar mejor, con un sueldo extraordinario y un horario ideal para hacer todo eso que ahora no podemos hacer por falta de tiempo, ...