Ir al contenido principal

Encontrar (te)

Si en lo más profundo de tu mirada encuentro la calma, daría por finalizada mi constante búsqueda de paz. Creería que ya nada tiene sentido.
Si en tu sonrisa me pierdo cada mañana, diría que ya no quedan más lágrimas ni dolor.
Si en tus brazos encuentro la felicidad infinita creería que algo escondes, que todas mis ilusiones se desvanecen, que mis sueños se funden en una cruel realidad.
Entonces, prefiero hacer de cuenta que no encuentro nada en tu mirada, ni en tus besos, ni en tus palabras, y así seguir al lado tuyo con la esperanza de encontrar tu corazón abrazado al mío.
Haciéndome la tonta, para que sigas dejándome buscar en vos, todo eso que ya me estás dando y que hace brillar mi alma.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El príncipe encantado (Cuento)

Había una vez un castillo gigante, muy gigante que lleno de colores en su interior, aguardaba la llegada de un príncipe encantado. Mientras nadie tocaba a su puerta, el castillo se preparaba cada día para ese gran momento, adornaba sus habitaciones con mucha imaginación y muchísimo color. Tenía 1500 habitaciones y 458 baños. 15 patios de ilusiones y 10 jardines de mariposas. Tambien había 5 piletas que se escondían entre los miles de árboles y puentes colgantes. El puente mayor tenía lucecitas de galletitas y flores de caramelos, y cada mañana se llenaba de preciosos pajaritos que revoloteaban y cantaban sin parar a su alrededor. Los perros se vestían de traje y galera plateados todos los días y se sentaban en la enorme puerta, de hierro de dulce de leche, a esperar, mientras leían cuentos fantásticos y comían tortas de chocolate. Las hadas del castillo trabajaban en todo momento, perfumando las alfombras, preparando dulces y chupetines para la llegada del príncipe. Así pasaban los día...

Sin ser

Tan fácil parece tener el rostro amable. Ser útil. Ser fiel. Ser. Pareciera que la vida nos sonríe, nos complace, aparece la felicidad como un haz de luz que, sin pedir permiso, nos inunda de pasión.  Escribir, leer, correr, soñar. Tan fácil parece sentir la calma en el alma. Ser paciente, ser sincera, ser. Si un suspiro eterno fuese un sueño, tantas mentes como cuerpos, pudiesen volar, sin más. Como una mariposa allá en lo alto, como un pez en lo profundo del mar. O ler, caminar, estudiar, tan solo mirar. Tan fácil parece cuidarte, amarte, mirarte, conocerte, enseñarte. Ser paciente, ser perseverante, ser. Tu ser depende de mí y a veces siento que mi ser no tiene más fuerzas para crecer.

Es.

Claro, todos somos diferentes. ¿Cómo entenderlo sin que el mundo se nos caiga encima cuando el tiempo del otro no es el mismo que el nuestro?  Buscamos constantemente la manera de sentir la "famosa" estabilidad entre la mente, el cuerpo y el alma. ¿Cómo lo podemos lograr si el corazón manda? Sí, entiendo, cada uno tiene sus tiempos, ¡su vida! pero en el fondo, en definitiva, todos buscamos lo mismo, amor. Y cuando crees coincidir al fin, y que el alma se llena de paz, cuando las palabras te van llenando las mañanas y las noches, cuando pensas con inmensa certeza: "Sí, es".  Pero es diferente, es a su manera, con su camino y su tiempo. Es con su amor, con su infinita y dulce calma, contra tu intensa tormenta, tan incontrolable y desesperada. En ese momento, en el que no estás pudiendo ni con vos misma, intentas, cerrando los ojos, bajar a la tierra, pisar, sentir, respirar y contando hasta mil, al fin lo lográs y te volves a decir con profunda certeza: "Si...