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Sin despertar




Soñaba que eras parte de mi agitada vida, soñaba que desde los tulipanes lejanos de aquellos campos olvidados, me veías pasar y me dejabas cantar.

Libertad desesperada que me llenaba de música vencida, agotada, olvidada. Melodías desesperadas que se mezclaban con la noche atormentada.

Simples huellas sobre la madera de un viejo árbol desgarrado, de dolor, de pasión, harto de no saber qué hacer ni a dónde ir.

Soñaba que eras parte de mi ser pero no podías dejar de ver, la sombra de mi alma se gastaba con el caminar lento de las hojas, entumecidas por la brisa de la mañana. En penumbras lloraba.

Mi sueño era un libro viejo que en cada página recordaba la sensatez de las aguas calmas, mientras la llovizna del atardecer rojizo quebraba en llanto todo lo sumiso de ese día.

Eras parte de mi vida cansada, soleada, desarmada, eras parte de la vida de los otros, intoxicados, enamorados, desalmados.

Eras parte del mundo, avergonzado, destrozado, oscuro y destinado a vaciarse de todos, a desaparecer, a no volver jamás.

Soñaba que eras parte de mi vida pero nunca desperté.

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